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Leer rápido… ¿leer peor?

Las nuevas tecnologías reinventan casi todo, y en esta ocasión le ha tocado a la lectura. ¿Sabes que puedes leer un libro como Harry Potter de 300 páginas en 77 minutos? Eso implica una velocidad de 1.000 palabras por minuto. Has de tener en cuenta que según slate.com, el ritmo de lectura de una persona con estudios universitarios en EEUU es de entre 200 y 400 por minuto.

Para que veas cómo es, en la siguiente imagen tienes una velocidad de lectura de 250 palabras por minuto:

Y en la siguiente de 500:

Lo mejor de todo esto es que con este tipo de aplicaciones no hay que hacer scroll, ni zoom ni pinchar para ajustar tamaños de letra o arrastrar.

Puedes encontrar varias aplicaciones de este tipo, aunque las más conocidas hasta el momento son Spritz, Velocity o SRVP.

Cada palabra que leemos hay un “punto óptimo de reconocimiento” (“Optimal Recognition Point” o ORP en inglés). También se le llama “punto de fijación” y suele estar situado, en general, inmediatamente a la izquierda del centro de una palabra, según explica Kevin Larson, del equipo de Tecnologías de Lectura Avanzada de Microsoft. Mientras vas leyendo tus ojos saltan de un punto de fijación a otro, saltándose habitualmente palabras más cortas.

“Al encontrar el ORP, el cerebro comienza a procesar el significado de la palabra que estás viendo”, explica Spritz en su página web. Esta app destaca el ORP marcándolo en rojo y coloca cada palabra de forma que el ORP siempre está en el mismo punto visual: así no tienes que mover los ojos. Es lo que hace diferente a esta propuesta de la mencionada RSVP, que muestra las palabras en una rápida sucesión pero sin remarcar ni enfocar el ORP. Esta imagen muestra cómo fija la vista lector Spritz mientras avanza la lectura:

El mecanismo lector habitual está basado en los llamados movimientos oculares sacádicos, es decir, el desplazamiento lateral de izquierda a derecha de los ojos. Según Carlos Serrano, óptico optometrista y especialista en terapia visual, es fácil entender el motivo por el que las aplicaciones disminuyen el tiempo de lectura: “Estas’apps’ evitan los movimientos de los ojos, simplemente miramos un punto fijo y las palabras van apareciendo por eso es más rápido”.

Esa velocidad también es mayor si considerámos que estos programas evitan las llamadas regresiones (volver hacía atrás a la hora de leer porque no se ha comprendido algo), para Serrano, esto puede suponer un problema: “Está claro que con estas ‘apps’ lees con mayor rapidez, pero comprender será más difícil”.

A la hora de aprender un idioma, es habitual utilizar el contexto general para descubrir el significado de una palabra concreta. A estas aplicaciones se les acusa de impedir contextualizar los textos. Sonia de Miguel, secretaria del Colegio de Logopedas de Aragón y profesora de Primaria e Infantil, no está de acuerdo: “Ese contexto lo puedes encontrar si continúas leyendo. La mayoría de las palabras que aparecen las relacionas con una imagen visual, el contexto aparece si prosigues la lectura”.

Por otro lado, desde hace muchos años se entiende (y de hecho hay infinidad de libros sobre el tema) que incrementar significativamente la velocidad lectora aumentar la capacidad de memorización.

Entonces….¿leer rápido es leer mejor o peor?

Fuente 1, 2

Escrito por Zirta Heb

Zirta Heb

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